La multa de 18.000.000.000 $ a Meta: mucho dinero, poca derrota

Sucio dinero

Hay días en los que el capitalismo se explica solo.

Meta acepta pagar 18.000 millones de dólares por las demandas relacionadas con el daño que Facebook e Instagram habrían causado a menores. Y la bolsa responde subiendoPara cualquier padre, la cifra suena a escándalo. Para Wall Street, suena a alivio. Porque 18.000 millones de dólares es lo que gana Meta en un solo mes.

Esa es la distancia moral del tiempo que nos ha tocado vivir.

En una casa cualquiera, una madre mira el móvil de su hijo y se pregunta cuándo empezó todo: cuándo dejó de dormir bien, cuándo empezó a compararse con desconocidos, cuándo una aplicación diseñada para entretener se convirtió en una habitación sin ventanas. En un despacho de inversores, en cambio, la misma noticia se lee así: el pleito se encierra, el riesgo se calcula, la amenaza se convierte en una línea contable repartida durante años. Muchos años.

Por eso puede ser bueno para Meta pagar. No bueno en el sentido humano, no bueno en el sentido ético, sino bueno en el lenguaje frío del mercado.

Meta compra certidumbre.

Porque Meta evita un juicio más largo, más sucio, más imprevisible. Entre otras cosas porque Mark Zuckerberg no suele ser muy bueno en los juicios. Facebook e instagram reduce el miedo a una condena mucho mayor. Demuestra que puede absorber una cantidad gigantesca sin romperse. Y, sobre todo, conserva lo esencial: su modelo de negocio, su maquinaria de atención, su capacidad de seguir creciendo.

La multa, entonces, deja de ser castigo y se convierte en precio

La multa, entonces, deja de ser castigo y se convierte en precio. Precio por cerrar una etapa. Precio por limpiar el horizonte. Precio por decirle a los accionistas: tranquilos, el incendio está controlado.

Ese es el problema. Cuando una compañía puede pagar miles de millones y salir reforzada, algo falla en la idea misma de responsabilidad. Porque para las familias afectadas se trata de adolescentes concretos, de ansiedad, de dependencia, de noches perdidas, de habitaciones donde el silencio pesa, no se trata de una provisión contable. Se trata de la vida de sus hijos.

Meta no es la única responsable de todos los males de una generación. Sería demasiado simplista decir eso. Los padres, las escuelas, los gobiernos y la sociedad entera llegan tarde. Pero Meta diseñó una parte decisiva del entorno donde viven esos menores. Y quien diseña un entorno debe responder por sus consecuencias.

Que la acción suba no absuelve a Facebook. Sin embargo revela el tamaño del poder. Cuando pagar por el daño sale rentable, la justicia no ha terminado. Apenas ha empezado a enseñar la factura. Y podrá seguir pagando si estas son las consecuencias, porque el beneficio es mucho mayor.

Foto de lucas Favre en Unsplash

El premio que queda cuando el equipo se va

Premio individual

(¿Y ella qué ganó?)

(La liga.)

(La liga la ganaron todos.)

El campo quedó vacío. Las luces siguieron encendidas un rato. En alguna parte quedaron las camisetas, las medallas y una fotografía con dieciseis mujeres mirando a la cámara.

Todas campeonas.

Luego pasan los años y alguien pregunta por una de ellos.

(Hey ¿quien era Pilar García Martos? Ganó la primera medalla de una selección española en 1997)

Entonces hace falta otra cosa.

Un premio a la mejora jugadora. Un equipo ideal. El reconocimiento a la máxima goleadora. Una elección hecha por periodistas, federaciones o profesionales. Esas distinciones separan un nombre del resto. Dicen que alguien la vio jugar y decidió señalarla.

En Wikipedia esa diferencia puede tener importancia. Su guía general de relevancia exige cobertura significativa en fuentes fiables e independientes. Y no. La fama por sí misma no basta. La existencia de fuentes que hablen de una persona con cierta profundidad es la que sostiene su relevancia. Que no es lo mismo que su importancia. Pilar García Martos era importantísima en aquella selección subcampeona de Europa en 1997. Pero Pilar García Martos no es relevante por no tener cobertura significativa en fuentes fiables e independientes.

La guía deportiva de la Wikipedia en inglés sigue esa misma tierra. Exige que las biografías deportivas cuenten con alguna fuente que trate al protagonista de forma significativa. En ciertos deportes contempla logros individuales como señales de que esa cobertura probablemente existe. En balonmano, por ejemplo, incluye determinados premios y liderazgos estadísticos.

Un premio tampoco escribe una biografía.

Deja una huella. Después hay que buscar quién habló de ella, cuánto dijo y desde dónde.

El equipo se marcha con la copa.

A veces queda un nombre bajo las luces.

Los medios van a perder. Otra vez

Foto de Daniel Robert en Unsplash

Esto ya lo hemos vivido. Tercera batalla. Y esta también la van a perder los medios. Por cortoplacistas y cerrados de mollera.

Al principio, los medios vendían su trabajo en papel. Aquel que quería leerlo debía comprar un soporte físico: un periódico, una revista, una edición de domingo. Bueno, comprarlo o alquilarlo a cambio de un café o una cerveza, un corte de pelo o una sala de espera. Pero todo empezaba en comprar el periódico o la revista.

Con la era de internet, muchos medios decidieron regalar su trabajo a los usuarios a cambio de publicidad. Entonces empezó a producirse una devaluación brutal: lo que antes tenía un precio, ahora valía para el anunciante mil veces menos. Ahí perdieron su primera batalla.

La segunda la perdieron cuando aceptaron que Google les pagara por poder mostrar fragmentos, titulares, resúmenes y ventanas de sus noticias. Parecía dinero fácil, incluso una compensación justa. Pero en realidad era otra cesión. El medio seguía haciendo el trabajo caro: investigar, llamar, contrastar, editar, opinar, exponerse. La plataforma se quedaba con la posición dominante: ordenar la atención, controlar el escaparate y decidir quién existía cada mañana ante millones de lectores.

Y ahora están clavando el tercer clavo en el ataúd.

La inteligencia artificial no quiere solo enlazar a las noticias. Quiere leerlas, resumirlas, empaquetarlas y responder con ellas. Pero quiere hacerlo ella para retener al usuario. Quiere convertir años de oficio periodístico en una respuesta limpia, rápida, simple y cómoda dentro de Google, Gemini o cualquier otro producto cerrado. El lector pregunta, la máquina contesta y el medio desaparece en una cita secundaria, en un enlace que nadie pulsa, en una atribución educada que no paga nóminas.

Nos dirán que es innovación. Que habrá enlaces. Que habrá exposición. Que habrá acuerdos. Que los usuarios podrán ir a la fuente. Pero eso también lo hemos vivido. La mayoría no irá. No porque la gente sea mala sino porque internet ha sido diseñado para ahorrar esfuerzo. Si Google da una respuesta arriba, con tono de autoridad, pocos bajarán a comprobar quién hizo el trabajo.

Y ahí está el verdadero abuso: tomar el contenido de los medios, construir con él productos propios, reducir el tráfico hacia quienes lo produjeron y luego pedirles que sonrían porque aparecen citados al margen. Se mean encima y hay que darle las gracias, parece.

El periodismo no es una materia prima gratuita. No es una mina de frases para alimentar modelos. Detrás de cada información hay reporteros, fuentes, editores, abogados, fotógrafos, noches sin dormir y una responsabilidad pública que no tiene una plataforma tecnológica cuando solo busca retener usuarios.

Los medios están asfixiados, sí. Muchos necesitan dinero. Obvio. Pero aceptar condiciones amplias para que las tecnológicas entrenen, resuman y distribuyan su contenido es pan para hoy y mierda para mañana. Los grandes quizá negocien algo. Los pequeños, como siempre, quedarán fuera de la mesa.

Si los medios entregan su archivo, su presente y su relación con los lectores al dueño del escaparate, estarán firmando su dependencia definitiva de un modelo de negocio para el que son accesorios sustituibles y prescindibles.

Ya perdieron el papel.

Ya perdieron buena parte de la publicidad.

Que no pierdan también la voz.

Foto de Daniel Robert en Unsplash

SEO para ChatGPT

ChatGPT

SEO para ChatGPT exige comprender qué citan realmente los modelos generativos. Un análisis de casi 300 búsquedas muestra unos patrones nítidos: en B2B, el 65,2% de las respuestas bebe de blogs corporativos; en B2C, la prensa especializada y los listículos marcan el paso. ¿La estrategia deja de ser humana?

La escena es esta: cada vez menos clics sobre resultados clásicos, cada vez más confianza en respuestas generadas por sistemas que aprenden del mundo y lo devuelven en frases impecables.

Dejadme hacer de ChatGPT y resumiros: AI Overviews y ChatGPT cambian el comportamiento de búsqueda de forma fundamental. La investigación parte de 300 búsquedas, un muestreo que puede ser suficiente para extraer un mapa de fuentes que no es anecdótico, sino estructural.

El primer golpe de realidad es obvio: los blogs corporativos pierden visitas, pero ganan en gravitación dentro de las respuestas generativas. Para quien mire sólo la analítica web, el dato podría parecer una paradoja. Para quien mire el ecosistema informacional de los LLM, es un síntoma.

La pista inicial no admite rodeos: “AI Overviews y ChatGPT están cambiando el comportamiento de búsqueda; menos clics en resultados clásicos, más confianza en respuestas generadas”. Qué curioso: la gente se cree lo que le da ChatGPT.

La visibilidad ya no depende sólo del posicionamiento tradicional, sino de la probabilidad de ser citado por modelos generativos. ¿Te suena? Sí, ahí lo tenemos otra vez.

Ideas claves sobre el B2B y los LLM

  • En el 65,2% de las consultas analizadas, ChatGPT utiliza contenidos de blogs corporativos.
  • El 33% de esas fuentes correspondían a listados o rankings (piezas que estructuran la información en secuencias breves y comparables).
  • Sólo el 7% de los contenidos enlazados eran ‘landing pages’ de producto o servicio.
  • Las páginas de reseñas y la Wikipedia alcanzan cada una el 14,1%
  • La prensa clásica se queda en un 5,4%”

Ideas claves sobre el B2C y los LLM

  • La prensa especializada constituye el 45,5% de las fuentes citadas por la IA.
  • Los sitios de noticias el 14,1%
  • El 50% de las fuentes empleadas son listados y proceden casi exclusivamente de medios con redacciones consolidadas

Te vuelvo a resumir para darte la idea principal: para ser visible en respuestas generativas de consumo, importa figurar en rankings, comparativas y recomendaciones editoriales verificables.

El documento agrega un apunte técnico que delimita el terreno de juego: los modelos “acceden a contenidos externos mediante herramientas de búsqueda, generalmente vía APIs de Google o Bing”.

Ahora te lo traduzco: antes de responder los LLM hacen búsquedas y, en base a esas búsquedas, se compila la información.

De ahí la vigencia del trabajo on-page y off-page, aunque con una sintaxis adaptada a lectores de texto.

Algunos consejos SEO para LLM

Realmente no hay cambios de SEO para Google que SEO para ChatGPT. Las pautas son elementales y exigentes:

  • claridad semántica
  • estructura jerárquica (H1–H3), listas y tablas
  • evitar contenido sólo renderizado por JavaScript

En lo externo, el acento ya no descansa exclusivamente en el enlace, sino en la mención en contextos fiables: listados, reseñas verificadas, repositorios neutrales y foros moderados, todos en formatos que las máquinas pueden interpretar sin ambigüedad.

Como corolario, el texto propone una economía de acciones muy concreta: asegurar fundamentos técnicos y contenido denso en datos para maximizar la legibilidad algorítmica. Después, forzar estratégicamente las menciones donde los modelos acuden con mayor frecuencia: listados en B2B y listados editoriales y reseñas en B2C.

Importante: asumir que la reputación, esa vieja moneda, se cotiza ya en dos mercados: el humano y el de los generadores de respuestas, los LLM. El resto es una cuestión disciplinaria: producir información verificable, publicarla con estructura y dejar que la cita, inevitable, cierre el círculo.

“Traffic killer” en la mira: piden investigar los AI Overviews de Google por hundir la visibilidad de noticias y vulnerar el DSA

Los medios de comunicación

En el mapa movedizo de la información digital, la queja llega como telegrama urgente desde Italia: se solicita a la autoridad nacional competente abrir una investigación y escalar a la Comisión Europea el examen de un servicio concreto en los motores de búsqueda.

La premisa es nítida: con la introducción de los resúmenes generados por inteligencia artificial (identificados en el producto como “AI Overviews” y, más recientemente, “AI Mode”), el resultado de una consulta coloca respuestas automáticas en la cúspide de la página, mientras las piezas noticiosas descienden, invisibles como un susurro en un cuartel a medianoche.

Vista Google IA de una búsqueda informacional

El núcleo de la reclamación es estrictamente técnico y jurídico, porque se invoca el marco del Reglamento de Servicios Digitales, que rige desde su plena aplicabilidad y otorga a cada Estado miembro un Coordinador de Servicios Digitales responsable de canalizar los expedientes.

La petición, que viene de la Federazione Italiana Edition Giornale, defiende que el comportamiento del servicio de búsquedas configuraría una alteración del equilibrio informativo en detrimento del contenido periodístico, con efectos medibles: pérdida de visibilidad, merma de tráfico de referencia y reducción de ingresos publicitarios asociados.

Google está anteponiendo sus respuestas de IA a las consultas de los usuarios integrándolas directamente en el listado de resultados.

señala la documentación remitida, describiendo un efecto de “traffic killer”. La frase es precisa y espartana, porque sugiere un doble movimiento: competencia directa con el contenido informativo y desplazamiento de la fuente original fuera del campo de visión inmediato.

La cadena de consecuencias se describe con la frialdad de un parte: disminución de la encontrabilidad, riesgo para la sostenibilidad económica y, por acumulación, impacto sobre la diversidad mediática.

La queja no circula en solitario. Comunican la existencia de actuaciones paralelas promovidas en otros Estados miembros mediante coordinación sectorial. El objetivo declarado es común: obtener la apertura de un procedimiento al amparo del Reglamento de Servicios Digitales para evaluar si las prácticas descritas constituyen un riesgo sistémico, exigir medidas de mitigación y, en su caso, ordenar cambios de presentación y transparencia del sistema de respuestas automáticas.

Las palabras son importantes: anteponer respuestas de IA, integrarlas en el propio listado, “sin necesidad de hacer clic en las fuentes originales. La precisión importa, porque cada verbo apunta a un punto del recorrido del usuario y a su huella cuantificable en los sistemas de analítica: una consulta, un bloque de resultados, un clic que ya no se produce.

Un clic que ya no se produce.

En el trasfondo, el marco europeo delimita responsabilidades específicas para los motores de búsqueda. Y entendedme: No discuto (ni creo que la demanda) la innovación tecnológica, sino la obligación de compatibilizarla con la exposición adecuada de contenidos de interés general, la trazabilidad de fuentes y la prevención de fenómenos de desinformación.

Cuando el resumen automático remite de forma difusa a “diversas fuentes” y el usuario obtiene la respuesta sin abandonar la página del buscador, la cuestión regulatoria deja de ser académica y se vuelve contable.

El cierre del documento de reclamación reclama atención pública y regulatoria. Se pide que, al desarrollar nuevas funciones de IA, el buscador/LLM preserve la integridad del ecosistema informativo, con reglas claras de transparencia, separación visual suficiente respecto de los resultados editoriales y garantías de que el descubrimiento no se realice a costa de la visibilidad de aquello que, en origen, permite informar.

La decisión, ahora, corresponde a las instancias llamadas por el reglamento. Veremos en qué queda.

67: El número que desbancó al 33 en internet

A estas alturas, decir que Internet está loco es como afirmar que el agua moja. Pero incluso en este manicomio digital donde una rana puede ser símbolo político y un plátano pegado con cinta adhesiva puede valer miles de dólares, hay cosas que logran superar las expectativas del absurdo. Como, por ejemplo, que el número 67 se convierta en superestrella viral. No por ser cifra mágica, ni por su utilidad en matemáticas, sino porque es… gracioso. O al menos, eso dice el algoritmo.

Artículo publicado en La Región el 4 de noviembre de 2025.


El último fichaje de esta liga memética es el 67. Ha desbancado incluso al número más clásico de la historia de internet, el 69. O el último número histórico, ese 33 con guiño incluído a Fernando Alonso. El 67 se ha convertido en el número más buscado de internet en los últimos meses. Y se debe acompañar con un movimiento de manos, con las palmas hacia arriba, hacia arriba y hacia abajo. ¿Por qué?

Si no tienes ni idea de qué significa, tranquilo, estás en buena compañía. Porque precisamente su gracia está en que no significa nada. O mejor dicho, en que su significado es tan elástico como los pantalones de chándal un domingo: cabe cualquier interpretación, siempre que esté envuelta en una buena dosis de caos irónico. 

El 67 es la contraseña secreta del club de los que entienden el chiste aunque el chiste no exista. 

Es el “yo estoy en la onda” de una generación que se ríe de todo, empezando por sí misma.

¿De dónde salió esta joya del sinsentido? De una canción (cómo no) de moda en una red social (cómo no), que suena a beat pegajoso y letras que no pasan ni un control antidoping de coherencia. Pero da igual. Porque lo importante no es la fuente, sino el efecto: miles de chavales soltando “67” como si fuera un hechizo mágico, una especie de abracadabra digital que no abre puertas, pero sí genera likes, comentarios y búsquedas frenéticas de “¿qué significa 67?” por parte de boomers y curiosos fuera del bucle. Es el argot de la Generación Alfa y la Generación Z.

El fenómeno es tan paradójico que da vértigo: un número que se vuelve popular porque nadie sabe qué significa, pero todos quieren saberlo, y esa búsqueda constante lo vuelve más popular. 

Es el círculo vicioso del meme perfecto. Un ouroboros digital que se muerde la cola entre carcajadas con filtro de perro.

El 69: el pionero

Ahora bien, el 67 no camina solo. Detrás de él, como un veterano de guerra mirando con nostalgia desde la trinchera del humor, está el 69. Ah, el 69… El pionero. El ícono. El abanderado de la adolescencia mental que gobierna buena parte de la Red. 

A diferencia del 67, el 69 sí tiene un “significado”, si es que a estas alturas llamar “posición sexual” a algo puede contarse como tal. Es el chiste más viejo del patio del colegio y, sin embargo, sigue funcionando. Es ver el número y soltar un “nice” automático, como un tic nervioso colectivo que atraviesa generaciones.

¿Y por qué triunfa? Porque sigue cumpliendo su papel de disparar la risa fácil, la complicidad de “yo también lo pillo”, el humor que se codea con lo pueril pero se refugia en el cinismo irónico. Es la risa de quien ya no espera que Internet tenga sentido, pero se divierte más cuando no lo tiene. Y aunque ya no esté tan en la cresta de la ola como antes, el 69 siempre está listo para su comeback, como un meme zombi que se resiste a morir.

¿Qué significa el 67?

El punto clave de todo este carnaval numérico no es qué número es el más buscado en Google, sino por qué nos importa tanto. Por qué hay legiones de usuarios tecleando frenéticamente “qué significa 67” como si descifrar ese código fuera a revelar el sentido de la vida, o al menos, el siguiente paso en la coreografía de TikTok.

La respuesta es sencilla y a la vez profundamente sintomática: porque queremos estar dentro.

Queremos estar en la broma. En el guiño. En el club de los que saben que decir “67” en un comentario es como lanzar una bengala que dice “soy uno de los tuyos”. Porque nadie quiere ser el último en enterarse de que un número se ha convertido en símbolo, aunque sea símbolo de nada.

Vivimos en una era donde lo viral no necesita lógica, solo impulso. Donde lo absurdo se vuelve norma y lo explicable, sospechoso. En ese contexto, números como el 67 no solo se vuelven memes: se convierten en espejos. Reflejan nuestra necesidad de pertenencia, de complicidad, de reírnos de algo (o de nada).

Así que la próxima vez que veas un “67” flotando en un comentario sin venir a cuento, no lo busques en Google. Solo ríete. O finge que lo entiendes. Porque en esta jungla digital, saber reírse de la nada es la única forma de sobrevivir con dignidad.

Google enciende el Modo IA en España

Google modo IA

Google activa su Modo IA en España: una nueva era de búsquedas con respuestas generadas por inteligencia artificial, consultas multimodales y menor visibilidad para webs tradicionales. ¿Cómo afecta esto a usuarios, empresas y medios?

Artículo inicialmente escrito el 9 de octubre 2025 en La Región.


Modo IA de Google ya está disponible en España con un despliegue que alcanza a más de 200 países: respuestas generadas por IA, consultas más largas, seguimiento conversacional y uso multimodal de texto, voz e imágenes. El cambio reordena el acceso a la información y abre un debate sobre el impacto en el tráfico hacia los sitios web.

En la dinámica cambiante de internet, la Búsqueda en Google introduce un giro operativo: el Modo IA se activa en España dentro de una expansión que abarca nuevos idiomas y decenas de países. La compañía lo define como su experiencia “más potente de búsqueda asistida por inteligencia artificial”, diseñada para “entender lo que realmente estás buscando por complejo que sea y darte una respuesta ágil y detallada”.

El mecanismo se materializa como un botón adicional en la página de resultados y en la aplicación móvil: su activación sustituye la lista clásica de enlaces por una respuesta generada por modelos de IA (Gemini) y sitúa las referencias a sitios web en un espacio adyacente.

La novedad trae tres aspectos funcionales.

  1. Primero, la posibilidad de formular preguntas de mayor extensión y matiz. Google sostiene que los primeros usuarios plantean consultas “dos o tres veces” más largas que las tradicionales.
  2. Segundo, la continuidad conversacional: el sistema incorpora un campo para “repreguntar” y encadenar aclaraciones sin abandonar el hilo de búsqueda.
  3. Tercero, la multimodalidad: el usuario puede consultar por texto, voz o imagen, de modo que una fotografía sirve para iniciar o enriquecer la respuesta, coherente con el objetivo de ofrecer “contenidos extraordinarios e hiper relevantes”.

¿Cómo funciona la IA de Google?

Técnicamente, la generación de respuestas se apoya en una “descomposición de consultas” que fragmenta la pregunta en subtemas y ejecuta búsquedas simultáneas, con el fin de profundizar en los “entresijos de la web”.

Eso sí, cuando el sistema estima baja confianza, recupera el esquema tradicional y prioriza resultados orgánicos. La compañía recalca que el Modo IA “hace uso de nuestrossistemas de calidad y clasificación básicos” y que el despliegue se complementa con controles para valorar respuestas y ajustar precisión.

El alcance geográfico y lingüístico es sustantivo: se incorporan decenas de idiomas y territorios, con especial presencia europea. En España, el usuario lo encontrará dentro de la búsqueda y en las apps de Android e iOS pero el despliegue será progresivo y, en muchos usuarios, el botón del Modo IA de google aparecerá en la parte principal, por delante de la búsqueda tradicional.

¿En qué impacta esto a las empresas?

Estudios recientes apuntan a una reducción de clics cuando aparece una vista generada por IA en la parte superior de los resultados: en muestras analizadas, el porcentaje de visitas que terminan en un clic orgánico se contrae frente a escenarios sin resumen automatizado.

No nos dejamos atrás el impacto en el ecosistema informativo de los medios. Menos clics significan menos ingresos, menos capacidad de sostener redacciones, bases de datos o guías técnicas. El usuario cree ganar tiempo pero a medio plazo, puede perder diversidad y calidad de fuentes.

Otros análisis sectoriales, centrados en AI Overviews y en el propio Modo IA, registran caídas de derivación y cambios en el comportamiento (sesiones más largas dentro del entorno de Google, menor retorno inmediato al listado y menor propensión al clic), si bien con variabilidad metodológica y resultados aún preliminares.

¿En qué impacta esto a los usuarios?

La respuesta generada por IA ocupa el centro de la escena y desplaza los enlaces a un apéndice. La promesa es eficiencia. El efecto inmediato es menos incentivos para abandonar la vista principal, por lo que es mejor para Google, ya que puede seguir mostrándote más anuncios hasta que cliques en un anuncio y no en un resultado normal.

Esto erosiona el contraste crítico, ya que las respuestas sintetizadas reducen el viaje por las fuentes. Es decir: el usuario valida menos y asume más. Además, es conocido que la IA. además de inventar cosas, omite cosas. La propia empresa admite que “no siempre acertaremos”, el problema es que el error llega en formato de certeza.

Por no hablar de la concentración de poder informativo ya que una interfaz que decide qué entra en la “vista” (y qué no) incrementa la capacidad de moldear agendas, encuadres y visibilidad. No es sólo un cambio de diseño: es un desplazamiento del poder de edición hacia el proveedor de la búsqueda.

Y, si seguimos, una transparencia y verificabilidad limitadas ya que, aunque se integren “enlaces de utilidad”, la atribución es parcial, tardía y raramente terminará en un clic. No se suele consultar después de la síntesis. Cuando la mayoría de los usuarios no hace clic, la trazabilidad efectiva de la información se diluye.

¿Y la UE qué dice de esto?

Es obvio que google va a tener riesgos regulatorios y de competencia. En la UE, los grandes intermediarios digitales están sujetos a obligaciones reforzadas para garantizar apertura, ausencia de autopreferencia y mitigación de riesgos sistémicos. Un entorno donde la plataforma produce la respuesta y decide qué citar va a exigir vigilancia: el usuario puede recibir una visión estrecha mientras cree estar viendo el conjunto.

No nos dejemos atrás la privacidad y la gobernanza de datos. La interacción multimodal, persistente y conversacional amplía superficies de tratamiento de datos (voz, imágenes, contexto).

Sin controles claros de minimización, retención y finalidad, el usuario entrega más señales de comportamiento de las que percibe.

Desde el plano procedimental, la novedad no elimina la búsqueda básica: la interfaz clásica permanece disponible y el usuario puede alternar entre modalidades. La promesa de valor se

resume en tres frentes: “resuelve tus preguntas más complejas”, “más multimodal que nunca” y “te ayudamos a llegar a lo mejor de la web”. En suma, una experiencia que sintetiza, compara y cita, permitiendo profundizar a partir de enlaces o continuar el diálogo con la propia IA.

Así, el Modo IA no clausura la puerta de entrada a Internet, pero redefine el umbral: orienta primero, delega después y mide siempre. Los próximos datos de uso —tasa de clic, permanencia y diversidad de fuentes visitadas— dirán si el puente entre síntesis y descubrimiento se ensancha o si, por el contrario, el caudal se queda en la orilla.

miDNI: el Gran Hermano ya no te espía desde una cámara… ahora lo hace desde tu bolsillo

Artículo publicado en LaRegión el 11 de abril de 2025 


El Gobierno ha aprobado la app miDNI. Sí, una aplicación para llevar tu identidad en el móvil. Pero antes de que te emociones imaginando tu cartera más ligera, déjame decirte que esto no es el futuro: es el panóptico con notificaciones push.

Hay ideas que suenan bien en la presentación de una reunión de lunes por la mañana y luego están las ideas que nacen del cruce entre Kafka y Black Mirror. La app miDNI está peligrosamente cerca de ser ambas.

Según la nota oficial, esta nueva maravilla tecnológica será “un complemento al DNI físico, no lo sustituye”, y tendrá “la misma validez jurídica y las máximas garantías de seguridad”. Ah, el dulce sonido de las promesas vacías. Si algo nos ha enseñado la historia reciente es que cuando un gobierno dice “máximas garantías de seguridad”, lo que quiere decir es “confiad ciegamente en que no haremos nada raro… de momento”.

1. Un tuit como certificado de autenticidad. Ni Orwell lo soñó tan cutre

¿Sabías que esta app, que manejará el documento de identidad no revocable de millones de ciudadanos, se ha lanzado con un tuit? Sí, como lo oyes. Nada de código reproducible, nada de verificación pública, ni siquiera un mísero whitepaper técnico. Solo un enlace y un “aquí lo tenéis, ciudadanos, no olvidéis darle like”. Esto huele más a consultora de medio pelo que a infraestructura crítica nacional.

Y no, no es open source. O sea: ni transparencia, ni auditable, ni verificable. “Public money, public code”, decían los ingenuos. Aquí es “public money, private tracking”.

2. Del DNI a tu número de teléfono, directo y sin anestesia

La primera pantalla de miDNI ya pide tu número de teléfono. No hay ni un mísero intento de fingir que esto es unlinkable. Y sí, ya sabemos lo que pasa cuando se vincula identidad a móvil: el SIM swap. Robar una identidad será ahora tan fácil como hacerse con una SIM. Un pequeño fallo humano y, zas, otro perfil tuyo en Wallapop vendiendo consolas robadas y con tu DNI.

Mi impresión es que lo del teléfono como identificador único puede ser un agujero de seguridad con cobertura 5G.

3. Trazabilidad: cada vez que uses tu DNI digital, alguien lo sabrá

Literal. Cada vez que escanees el código QR de tu DNI digital, la verificación va contra un servidor… de la Policía (o de alguien si esto queda interceptado en tu teléfono móvil). Y como ya tienen tu número de teléfono, saber desde dónde se ha hecho la verificación es coser y cantar con los datos de las operadoras. ¿La consecuencia? Una trazabilidad absoluta. No parcial, no teórica. Total. Como si cada vez que sacaras tu cartera, un agente anotara la hora, lugar y motivo.

Y si crees que exageramos, recuerda que ya se ha propuesto el uso obligatorio del lector de QR en hoteles, donde ya se recogen 28 datos personales por cabeza. ¿La multa por no hacerlo? Entre 100 y 30.000 euros. ¿Opcional? Sí, opcional, sí…

4. Más allá del eIDAS y del fallido “Pajaporte”: cuando el pasado distópico parece un lujo

El Reglamento europeo eIDAS ya establece criterios estrictos para identidades digitales. Y sin embargo, miDNI va más allá, en el peor sentido. Ni anonimato, ni privacidad por diseño, ni derechos del usuario más allá del “consiente o no accede”.

Lo irónico es que los propios redactores del eIDAS —la SEDIA— ya advirtieron de estos peligros cuando el “pajaporte”. Pero se ve que aquí los documentos los escriben unos y los ignoran otros. Eso sí, lo llaman “interoperabilidad” y se quedan tan anchos.

5. No aprendimos nada de Radar COVID

¿Recordáis la famosa app anti-COVID que supuestamente respetaba la privacidad? No lo hacía, claro. Pero al menos, cuando publicaron su código fuente, los expertos pudieron encontrar los agujeros. En miDNI ni eso. Todo cerrado, todo opaco. Cualquier “servicio lateral”, cualquier módulo de analítica, puede estar haciendo tracking masivo y tú sin enterarte. Porque sin código abierto, lo único verificable es tu ingenuidad.

miDNI no es una app, es una rendición digital

Nos dicen que es voluntaria, pero ya se perfilan usos donde será de facto obligatoria. Nos prometen privacidad, pero diseñan un sistema que rastrea hasta tus movimientos más anodinos. Nos aseguran seguridad, pero atornillan nuestra identidad a un sistema tan frágil como un número de teléfono. ¿Qué después nos compramos un móvil y le decimos que “aceptar todo” siempre? Sí, pero es la decisión. Puedo decidir no llevar teléfono, como pagar casi todo con dinero efectivo. Si esto se impone, ya no podré decidirlo. Será obligatorio.

Esta app no es para ti. Es para ellos (presuntamente). Para saber más, para trazar más, para controlar más (presuntamente). Es el DNI convertido (presuntamente) en sensor de presencia permanente. La diferencia es que no te pone una pegatina en la frente; simplemente vibra en tu bolsillo.

Como ciudadanos, no tenemos que aceptar esto como el nuevo estándar. No deberíamos tocar esta app ni de lejos. Porque no es una herramienta para facilitarnos la vida. En mi opinión es una trampa disfrazada de progreso.

220 balonmanistas en la Wikipedia

Mujeres en la wikipedia

Conocí el Costa del Sol en el año de su fundación. Con 18 años iba a verlas jugar, ayudaba en lo que podía: fui speaker, bombo, animador, webmaster (la primera web del club data del año 1997),… Estuve en la fundación del Costa, con Carmen Morales de presidenta, Diego Carrasco en el banquillo y un servidor en la grada. Descensos, fases, decepciones, alegrías…. En el 2000 me fui de Málaga y perdí un poco el contacto del día a día, pero seguí ayudando con la web y la información del club. Eran los años del foro de lomasbalonmano, de enterarse en los foros de lo que Vicente Soler llama ahora el mercato.

Fast forward hasta 2013. Ya con mi primera empresa montada y trabajando en marketing online empecé a editar fichas de la Wikipedia ya creadas. Muy de vez en cuando.

En 2015 hice mi primera creación. Fue la ficha de mi club: el Málaga Costa del Sol. Aquella página tenía muy poca información, pero fue la base del gusanillo. Por aquel entonces en la wikipedia estaban sólo 5 clubes femeninos: Bera Bera, Osito, Sagunto, Elda e Itxako. Un equipo como el Amadeo Tortajada no tenía siquiera contenido en la Wikipedia. Tampoco estaban el Rocasa (se creó en 2019) o el Guardés (se creó en 2017). 

Un salto de nuevo hasta el año 2020. Tras la muerte de Diego Carrasco decidí que mi empresa, como sponsor, y yo, personalmente, me iba a implicar en el día a día y en ayudar al Costa. Como especialista en marketing empecé a intentar que el club se conociera más. Ya estaban trabajando con una persona en prensa y esa parte estaba cubierta. Empezamos a trabajar en la imagen del club, en el cómo podíamos ampliar el alcance, en qué teníamos que hacer para que aquello llegara a más gente. Y, aparte de todo lo que hicimos a nivel de empresa (entre ellos aquel record de espectadores en el Martín Carpena, con el que ganamos incluso un premio de marketing), yo, personalmente, me dediqué a ampliar la huella digital del club.

Y aquí empecé a editar la wikipedia con conocimiento de causa: creé las fichas de la Roca Campigli, Merche Castellanos, Paula García y Virginia Fernández. Viendo un poco de histórico vi que no estaban dos de las grandes figuras del balonmano español: ni Noelia Oncina ni Isabel Ortuño. Y las creé. 

Patricia Horrilo y Wikiesfera

Fue cuando conocí, gracias a este vídeo: “Nadie hablará de nosotras si no estamos en la wikipedia” a Patricia Horrillo y al colectivo Wikiesfera, un grupo que busca construir una comunidad feminista y comprometida con la justicia social, que elimine los sesgos sistémicos de los espacios de conocimiento como Wikipedia. Y conocí un dato brutal: De las biografías que hay en la Wikipedia, el número de biografías de mujeres es inferior al 25%

De las biografías que hay en la Wikipedia, el número de biografías de mujeres es inferior al 25%. 

Y fui a comprobarlo en «mi mundo». En 2022, el número de balonmanistas mujeres era de 56 y el de balonmanistas hombres de 203. Si las cuentas me salen bien, eso es  un 27%. Y porque fuimos medalla de bronce en las Olimpiadas. Si no, lo mismo eran menos de esas 56 jugadoras. Es más fácil que termines en Wikipedia si eres hombre que si eres mujer, independientemente de tus logros. Por eso existen las editatonas: maratones de ediciones que se realizan para cerrar un poquito cada vez  esa brecha de género.

Me pegué a ellas para aprender todo lo que pude y doy las gracias todos los días por tres cosas: aquél video que pasó por mi TL en twitter, aprender de todas ellas y por ese grupo de mujeres que luchan por hacer un mundo mejor, dónde el 50% de la sociedad esté mejor representada y las niñas del hoy tengan sus referentes en internet.

Grandes agujeros

Y vi que faltaba muchas mujeres importantes del balonmano español. 

Por ejemplo, faltaba todo el equipo de Barcelona’92 (con gente tan importante de la historia del balonmano español como Rita Hernández, Karleme Makazaga, Amaia Ugartamendía, Lydia Montes, Blanca Martín o Cristina Gómez Arquer). ¡Faltaba una jugadora como Cristina Gómez Arquer, segunda por número de internacionalidades y segunda por número de goles! ¡Faltaban Reyes Carrere, Elisabeth López Valledor, Susana Pareja, Dolores Ruiz de Assín, Vicenta Cano, Sagrario Santana, Tere Tur, Zornitza Koleva o Susana Fraile! También faltaban las actuales: Danila So Delgado, Paulina Buforn, Nuria Andreu, Emma Boada, Sole López, María Prieto O’Mullony,… ¡Qué locura!

Y me puse una meta: igualar el número de balonmanistas mujeres y hombres.

Y, el resto, es historia

Eso fue al inicio de la temporada 2022/23.

La antepenultima jugadora ha sido Carla Rivas Garrido, Choco, del Sporting y la penúltima ha sido María Palomo tras su internacionalidad.

Entre medio: 156 jugadoras españolas, 20 internacionales extranjeras que han pasado por la liga española (Alexandra do Nascimento, Renata Arruda, Ana Paula, Stephanie Cano,…), las campeonas del mundo de balonmano playa, con doña Asun Batista a la cabeza), 26 internacionales históricas que están en el Hall of Fame (Cumplova, Popovic, Anja Althais, Anita Gorbicz, Ausra Fridikas, Gro Hammerseng-Edin, Althea Reinhardt, Petra Simon, Jelena Bumback,…), varios entrenadores (Suso, Imanol, Aldeguer y Diego Carrasco), 11 pabellones, 12 URL de torneos (Supercopa, CESA, AHT, Europeos,…), el Salón de la Fama de la EHF, 11 equipos internacionales (Sola, Slagelse, MKS, Craiova,…), 26 equipos históricos en el panorama femenino (Amadeo Tortajada, Castelldefels, Morvedre, Colores, Leganés, Aiete, Medina Guipúzcoa, SAR, Adesal, Montequinto, Maravillas, URCI…),… También tuve tiempo para hablar de la ABF y su Copa, varias ligas extranjeras, varios torneos locales (Copas de la Reina, Ligas, DHO,…) 

A muchas de las fichas me han ayudado las propias protagonistas (Cristina Gómez, las hermanas Luján, Inma Navarrete, Mireia Torras,…) pero es importante entender que los datos deben estar respaldados por noticias o libros, no valen de primera voz, porque se considera “fuente primaria”. Wikipedia no se nutre de fuentes primarias, por lo que hay que buscar siempre una fuente que respalde lo que dice. Por ejemplo: Valero Rivera, aunque estuvo en las Olimpiadas en las que España ganó la medalla, cómo él no jugó un partido oficial, oficialmente no es medallista olímpico.

Medios de comunicación

Mucha gente importante en el mundo online, sin el que hubiera sido muy complicado: El Diario Vasco, el Correo, Mundo Deportivo, Valle de Elda, Deporte100x100, JM Almenza … Últimamente balonmano.info. Diario de Navarra o Atlántico Diario han ayudado bastante. Y varios libros: “Origen del Hand-ball en España”, de Ignacio Sendín, que me regaló el bueno de Luis Avelino, “Alicante, tierra de balonmano”, de Jose Antonio Soler (que tiene una anécdota brutal de una pelea entre el Elda de Angel Sandoval y el Union Alicantina de Crespo. Algo del “Mujeres y Balonmano” de Miguel Ángel Murcia Llin y el de “7 metros”, de Vicente Soler.

Y la 220, 221 y 222 fueron:

Para la número 220 subimos a Alba Albaladejo y, ya que estábamos, subimos la 221, que fue Tania Yáñez y la 222, que fue Teresa Francés. Sigamos.

La foto de cabecera, obviamente, hecha con IA.

Los premios ¿Son importantes?

Premio Club de Marketing de Málaga: Mejor acción de marketing

Es de carajotes preguntar si un premio es importante o no tras presentarse a uno y ganarlo.

Lo siento, sí, soy un poco carajote.

Pero sigo preguntándome si tiene sentido, hoy en día, presentarse a concursos. Porque…¿Para qué?

Un concurso (de premios) es algo que consume tiempo. Mucho tiempo: preparar la documentación, darle un sentido, crear la presentación de la defensa, un video explicativo, una defensa en vivo… Todo es mucho tiempo, tiempo que normalmente no escasea en las agencias como la nuestra, Grupo Raíz Digital.

Y, de todos los que se presentan, al final solo gana uno. La probabilidad de que la alegría sea la de tu equipo es ínfima: decenas de presentaciones, un solo ganador. Con una alegría parcial (la de ser finalista, un poco coitus interruptus si no culminas). Pero solo hay un ganador. Y solo ese ganador estará feliz. Para el resto la bajona está asegurada un tiempo.

En raíz tenemos una frase en nuestro manual de estilo:

Esto no va de ti.
Tampoco de nosotros.
Esto va de nuestros clientes.

Manual de estilo de Grupo Raíz Digital

Entonces ¿Por qué nos da bajona si no ganamos el premio? Por el esfuerzo «sin recompensa».

El esfuerzo

Todos trabajamos en pos de que salga todo bien. Todos trabajamos en la búsqueda de la excelencia y en el interés por nuestros clientes. Unas veces acertamos y nuestro trabajo luce. Otras veces el trabajo no brilla (afortunadamente las menos). Pero el esfuerzo no es negociable. Nunca. Bajo ningún concepto. Hacer las cosas mal por vagancia o desidia es lo peor.

Y hacer el esfuerzo para un cliente (o un patrocinio, como ha sido nuestro caso) y no ganar deja un regusto a metal y chirriar de dientes muy desagradable. Es la sensación de no conseguir tu recompensa.

Gestionar el no ganar un premio con el equipo es mucho más complicado que gestionar el haberlo ganado, obviamente: horas y horas de trabajo que no se ven recompensados con el premio – ¿Y el cliente? – Ah, sí. El cliente sí, está contento. Pero no nos han dado el premio. – ¿Y ahora? Pues nada, sigan, sigan, aquí no hay nada que ver. Hoja cayendo léntamente. Fin de la escena.

Entonces ¿Merece la pena?

La verdad es que no lo sé. ¿2 peniques por mi pensamiento? Yo creo que no. La frustración de no ganar es demasiada. Y la frustración merma. Enseña, claro está. Obviamente de los «fracasos» también se aprende (yo tengo en mi casa el primer «no» de un presupuesto que entregué enmarcado, que me recuerda y me pone los pies en el suelo cuando me creo alguien) pero es que no es un fracaso si hiciste bien tu trabajo con el cliente ¿Por qué «estropearlo» presentándote a un premio?

Premio Club de Marketing de Málaga: Mejor acción de marketing
Galardonados por el Club de Marketing de Málaga 2022
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Premio a la mejor Acción de Comunicación durante los premios del Club de Marketing Málaga.

Pegué tal grito en el anuncio del premio que mi vecina de asiento, la que estaba delante, se asustó. Mucha tensión. Mucho trabajo. Muchas horas. Mucho desgaste. Y el «rugido pantera» fue tan atronador que aún me da vergüenza el merdellonismo aquél.

Yo he ganado dos veces el premio del Club de Marketing: dos veces he sido premiado con Mejor acción de marketing. La primera por Los Andaluces Son junto a puraenvidia y la segunda junto a la familia de Exotic Fruit Box. Pero este lunes rugí como si hubiéramos marcado el gol de la final del mundial cuando anunciaron el premio a Mejor acción de Comunicación.

El trabajo de Jesús María Noguera Sáez, Raúl Romero Jiménez, Pepa Moreno, la familia del Club Balonmano Femenino Málaga Costa del Sol y todo el equipo de Grupo Raíz Digital por la campaña que llevó a 7183 personas al pabellón a animar a las «panteras» en la final de la Copa de Europa, que disputaban dos equipos españoles se llevaba el premio.

7183: #RugeConmigo

La llamamos 7183: #RugeConmigo Se barrió el guarismo anterior. Pulverizado. Y se demostró que si el deporte femenino tiene promoción el deporte femenino atrae público. Y mucho. Solo necesita competir en igualdad de condiciones.

Coincidimos en la final con dos mastodontes: Cash Converters España, liderado por el gran Sergio Pintado y su brutal equipo y los grandísimos Doctor Watson Comunicación. Estaba complicado.

Tuvimos la fortuna de ser elegidos por los miembros del jurado (vaya trabajazo el de ellos, que cosa más difícil evaluar proyectos tan dispares, con tanta diferencia de inversiones y de alcance).

Y fue todo felicidad en la agencia: los compañeros de diseño, los copy, el equipo de redacción,… el equipo de Ourense y el de Marbella fue a trabajar con una gran sonrisa en la cara y sentimiento de haberlo hecho genial.

Pero ¿Y si no? ¿Sentirían que lo habían hecho genial igualmente?

Sí, estábamos felices por quedar finalistas pero ¿Hubiera merecido la pena si no ganamos? Si oís hablar al equipo, oís hablar a las jugadoras, a la presidenta, a los aficionados os aseguro que sí, que mereció la pena todos y cada uno de los minutos que aquella final consumió de nuestra vida. Porque fue uno de los días que recordaremos toda nuestra vida. Nuestro trabajo estaba hecho. Y estaba hecho de manera brillante.

El marketing trata de levantar pasiones, dar un vuelco al corazón, hacer aflorar sentimientos y potenciar una marca. El marketing trata de hacer leyenda lo cotidiano. Pero trata también de vender. Incluso de mejorar la vida de los usuarios.

¿Entonces?

Un premio no mejora el trabajo que hicimos y lo que conseguimos hacer sentir con #RugeConmigo. Pero ¡ey! Se ve bonito en la estantería ¿Verdad? 😉